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Urano mijo, con la integración de los dos hemisferios cerebrales en una raza que sólo usa el 10% de

  • 7 jul 2018
  • 49 Min. de lectura

The Fifth Dimension fue mejor conocido durante fines de los 60s y principio de los 70s por popularizar los éxitos "Up, Up And Away" y "Aquarius/Let the Sunshine In". Los cinco miembros originales fueron Billy Davis, Jr., Florence LaRue, Marilyn McCoo, Lamonte McLemore, y Ron Townson. Ellos han grabado para diferentes sellos durante su larga carrera. Su primer trabajo apareció en el sello Soul City, el cual fue iniciado por Imperial Records/United Artists Records grabando al artista Johnny Rivers. El grupo grabaría más tarde para Bell/Arista Records, ABC Records y Motown Records.

A lo largo del año 1781 la noticia se propagó como la pólvora: se ha descubierto un nuevo planeta más allá de Saturno. Desde la Antigüedad tan sólo se conocían 5 planetas (6 desde que Copérnico incluyó a la Tierra como uno más). Pero ahora, con el descubrimiento del nuevo planeta (al que se daría el nombre de Urano) el sistema solar se veía ampliado súbitamente. El responsable del descubrimiento era un músico, un aficionado a la Astronomía que había construido su propio telescopio. Con el tiempo, este aficionado se convertiría en uno de los mayores astrónomos de todos los tiempos: William Herschel.

Friedrich Wilhelm Herschel nació en Hannover (Alemania) en 1738. Su padre transmitió su oficio de músico tanto a Friedrich Wilhelm como a sus 5 hermanos y 4 hermanas. En torno a los 20 años de edad, para evitar ser reclutado en el ejército, emigró a Gran Bretaña donde (primero en Leeds y a continuación en Bath) ejerció su oficio de músico para ganarse la vida. Debido a que vivió el resto de su vida en Inglaterra, pasó a la Historia con el nombre de William Herschel. Fue la música lo que le hizo interesarse primero por la acústica y luego por las matemáticas; y de las matemáticas pasó al estudio de la óptica. A la edad de 35 años, Herschel estudió su primer libro de astronomía y se sintió tan atraído por esta disciplina que decidió dedicarse al estudio de las estrellas, un tema difícil en aquel entonces en que prácticamente todo el esfuerzo de los astrónomos estaba consagrado al estudio del sistema solar.

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Telescopio de Herschel similar al utilizado para descubrir Urano. | Observatorio Astronómico Nacional (IGN)

Músico de día y astrónomo de noche, Herschel se dio pronto cuenta de que el estudio de las débiles estrellas requería una alta sensibilidad en las observaciones, lo que a su vez exigía trabajar con telescopios grandes, pero su salario de músico no le permitía adquirir un gran refractor. Hábil artesano, Herschel se lanzó pronto a la tarea de construirse un telescopio propio para poder iniciar sus observaciones. Un óptico aficionado de Bath le inició en el pulido de espejos metálicos y él instaló una pequeña fundición en el sótano de su casa. Comenzó experimentando con diferentes aleaciones metálicas y, finalmente, se decidió por pulir un espejo esférico de bronce de unos 15 cm de diámetro. Para obtener el primer espejo válido, Herschel necesitó hacer pruebas con más de 200 espejos, lo que le mantuvo ocupado durante su tiempo libre a lo largo de más de tres años.

El primer telescopio que construyó Herschel, un reflector de tipo Newtoniano, tenía 15,5 cm de diámetro y casi 2 m de longitud focal. Es con este telescopio con el que realizó sus primeras observaciones de cierto interés: estudios sobre la altura de las montañas de la Luna (publicado en 1780), sobre las manchas solares, sobre la inclinación del eje de Marte, etc.

El descubrimiento

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Urano observado con el Hubble en 2003. | NASA, ESAI

El 13 de marzo de 1781 Herschel escribió en su cuaderno de observaciones que había observado en Géminis "una curiosa estrella difusa" que era "visiblemente más grande que el resto [de las estrellas en el mismo campo de visión]". De hecho, este astro no podía ser una estrella pues tenía forma de "disco" y además se desplazaba respecto del fondo de estrellas fijas. Con esta forma y desplazamiento, el nuevo astro tan sólo podía ser un objeto del sistema solar: un cometa, un satélite o un planeta. Como las posiciones de los planetas, rodeados de sus satélites, eran bien conocidas, Herschel concluyó que se trataba de un nuevo cometa y así lo anunció. Pero las observaciones que siguieron mostraron que el nuevo astro no tenía los bordes difusos de los cometas, sino que su contorno era bien nítido y definido. Además, su movimiento no era el acostumbrado de las órbitas fuertemente alargadas de los cometas, sino que seguía una órbita lenta y casi circular. La lentitud de su movimiento, claramente indicaba que se trataba de un objeto más lejano del Sol que el propio Saturno.

La realidad acabó pronto por imponerse: 173 años después de las primeras observaciones que Galileo realizó con telescopio, Herschel había descubierto un nuevo planeta. Este planeta estaba situado respecto del Sol al doble de distancia que Saturno. Súbitamente, había que revisar la concepción que se había tenido hasta entonces del sistema solar. Era mucho más grande y, además, ahora nada impedía que incluso pudiese haber planetas aún más lejanos.

Nombre para un planeta

Herschel recibió el reconocimiento inmediato de los astrónomos profesionales y algunos de ellos sugirieron que el nuevo planeta se denominase 'Herschel', pero el descubridor sugirió bautizarlo "Georgium sidus" en honor del rey Jorge III de Inglaterra y este curioso nombre (planeta "Jorge") se utilizó hasta principios del siglo XIX. La propuesta de denominarlo Urano provino del astrónomo alemán Johann Elert Bode (1747-1826) quién argumentó que, puesto que en la mitología Urano era del padre de Saturno, se podía mantener una secuencia generacional según nos alejamos desde la Tierra: Marte es el hijo de Júpiter, Júpiter es el hijo de Saturno, y Saturno es el hijo de Urano.

En diciembre de 1781 William Herschel fue elegido miembro de la Royal Society y fue nombrado astrónomo real con un salario anual de 300 guineas. Este salario le permitió abandonar su oficio de músico para consagrarse completamente a la astronomía. Utilizando telescopios progresivamente mayores, redondeó sus descubrimientos en el sistema solar cuando en 1787 descubrió los dos satélites mayores de Urano: Titania y Oberón, y en 1789 dos nuevos satélites de Saturno: Encelado y Mimas.

Pero, de hecho, la localización de Urano no constituyó para Herschel más que el principio de una carrera llena de logros y descubrimientos. Herschel no sólo fue el mayor constructor de telescopios de la Historia, sino que además es el auténtico pionero de la astronomía estelar, del estudio de la Galaxia y de la identificación de nebulosas. Pero todos estos logros son otras historias...

Curiosidades...

* Antes de Herschel, al menos una veintena de astrónomos profesionales habían observado Urano, pero debido a su poco brillo y a su lento movimiento, todos habían pensado que se trataba de una estrella. Por ejemplo, el primer Astrónomo Real de Gran Bretaña, John Flamsteed (1646-1719), lo catalogó como una estrella denominada 34 Tauri.

* En honor del planeta Urano se nombró 'Uranio' al nuevo metal identificado por el químico alemán Martin Heinrich Klaproth (1743-1817) en 1789, esto es, 8 años después del descubrimiento del planeta. Sin embargo, medio siglo más tarde se descubriría que la sustancia que había estudiado Klaproth no era el Uranio puro, sino uno de sus óxidos. El elemento fue aislado por el químico francés Eugène Péligot (1811-1890) en 1841.

* Tras el descubrimiento de Urano, pasaron dos siglos sin que el estudio del planeta progresase significativamente pues su distancia desde la Tierra lo hace difícilmente observable incluso con grandes telescopios. Sería la sonda de la NASA Voyager 2 (lanzada en 1977) la que al aproximarse al planeta en 1984 nos ofrecería información muy novedosa, sobre todo unas imágenes de muy alta calidad. Los anillos de Urano fueron descubiertos en 1977 con el telescopio Kuiper (instalado en un avión).

* Johann Elert Bode (1747-1826), el astrónomo alemán que sugirió el nombre de Urano, publicó una relación descubierta por Johann Daniel Titius en 1766 y que hoy se conoce como 'ley de Titius-Bode' o simplemente 'ley de Bode'. Esta relación empírica expresa la distancia de un planeta al Sol (en Unidades Astronómicas) en la forma: d = 0,4 + 0,3 k, donde k es el número 0 (para Mercurio), 1 (para Venus), 2 (para la Tierra), 4 (para Marte), 16 (para Júpiter), 32 (para Saturno). Con el descubrimiento de Urano, resultó reconfortante que con k = 64 este planeta encajase perfectamente en la ley. ¡Pero seguía siendo un misterio que no hubiese ningún planeta para k=8! El descubrimiento de Ceres en 1801 sugirió inicialmente que este era el planeta "k=8", pero el ulterior descubrimiento de muchos asteroides en esa región pronto indicó que del planeta "k=8" no quedaban más que los restos...

“En la naturaleza se da la homosexualidad, pero no la homofobia”

Desirée Pozo - Jun 27, 2018 - 13:28 (CET)

El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid inaugura el recorrido Orgullo de Museo.

La muestra, que se podrá visitar hasta el 27 de julio, aborda la homosexualidad, bisexualidad e intersexualidad en la naturaleza.

El Museo Nacional de Ciencias Naturales ha inaugurado este miércoles Orgullo de Museo, un recorrido sobre la homosexualidad en la naturaleza con motivo del Orgullo de Madrid 2018 y que se podrá visitar durante un mes, hasta el 27 de julio.

Orgullo de Museoaborda la homosexualidad e intersexualidad en la naturaleza

Se trata de un recorrido que se une a los múltiples que ya tiene el museo. Los organizadores han añadido pequeños textos a las piezas para dar más información a los visitantes sobre la homosexualidad en la naturaleza. Aunque también se habla de un par de científicos homosexuales.

Margaret Mead y Alexander von Humboldt. Antropóloga y lesbiana, Mead estudió la sexualidad en Samoa y otras zonas del Pacífico, aunque sus estudios después han sido cuestionados por la forma de realizarse, pero también fue la que promovió que se quitara de la lista de enfermedades psiquiátricas la homosexualidad mientras dirigía la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. Por su parte, Alexander von Humboldt era naturalista y explorador, además de muy abierto con sus relaciones, por lo que tuvo algún que otro problema en América Latina.

La exposición es una iniciativa de dos divulgadores: Óscar Menéndez y Javier Armentia. “El año pasado, con motivo del Orgullo Mundial 2017 en Madrid algunos museos incorporaron recorridos y piezas relacionadas con la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad, pero nos parecía bonito que los museos de ciencias se sumaran a esta iniciativa, que los visitantes del Museo de Ciencias Naturales pudieran hacer una relectura del término biodiversidad de la sala principal, por ejemplo. Esta sala usa el sentido biológico de la palabra, pero hemos incorporando textos cortitos y en los que se dan a conocer características sobre la homosexualidad que no se conocían y que se han ido descubriendo posiblemente porque antes nadie había mirado”, explica Armentia, astrofísico y director del Planetario de Pamplona, a Hipertextual. “Se lo planteamos a la responsable de comunicación del museo, Pilar Robles, y le pareció que encajaba dentro de las exposiciones y de las actividades del museo, así que ha sido una simbiosis perfecta”, añade.

Homosexualidad e intersexualidad en la naturaleza

Ha habido un discurso que pretendía decir que la naturaleza no permite la homosexualidad y va contra natura. Y no es así

En la naturaleza se da la homosexualidad, pero no sucede lo mismo con la homofobia. Las personas somos las únicas en las que conviven ambas. “Dentro del mundo animal se dan comportamientos homosexuales, bisexuales e intersexuales y son perfectamente naturales, el problema es que entre los humanos ha habido un discurso homófobo y, sobre todo, transfóbico, como todo lo sucedido con el autobús de HazteOír, con el cual se pretendía decir que la naturaleza no permite la homosexualidad y que va contra natura. Y no es así”, explica Armentia. Aunque no es una conducta que tenga toda la población del reino animal, está ahí. Se han observado comportamientos homosexuales en diversas especies y un claro ejemplo es los pingüinos emperador: hay homosexualidad tanto entre machos como entre hembras dentro de esta especie.

Armentia explica otro caso más, pero de intersexualidad: “Hay casos de hembras masculinizadas entre los osos salvajes de Canadá y en los años 80 se calculó que eran hasta el 10%. Se cree que se debe a un efecto de la dieta y ciertos aportes hormonales, que causan que crezcan como machos llegando, incluso, hasta a desarrollar pene a pesar de ser genéticamente hembras”. “Y esto no se ha descubierto hasta hace relativamente poco porque no se miraba”, señala el divulgador científico.

La exposición del Museo Nacional de Ciencias Natural es la primera en un museo dedicado a la Ciencia en España. Sin embargo, otros países ya han expuesto piezas relacionadas con este tema en otras ocasiones.

“En el Museo Natural de Oslo se hizo una exposición sobre conductas sexuales diversas”, comenta Armentia. Pero ha habido más: el British Museum que dedica una mirada a la identidad de género y al deseo dentro del mismo sexo; en el Victoria & Albert Museum también se organizaban visitas LGBTQ y entre las sesiones programadas para adultos el Science Museum incorporan algunas LGBT.

‘La Bella y la Bestia’ incluyó el primer personaje de Disney abiertamente gay

Ángela Bernardo - Mar 1, 2017

El secreto fue revelado por Bill Condon, el director de La Bella y la Bestia, en una entrevista.

La película llegó a los cines el 17 de marzo del 2017 y se encuentra en DVD..

Crédito: Disney

Disney ha escuchado por fin las reivindicaciones del colectivo LGTB. Tras mostrar las primeras escenas de besos entre personas del mismo sexo en una serie de animación, la multinacional ha dió un paso más allá. Su película, La Bella y la Bestia, incluyó el primer personaje abiertamente gay en la historia de sus exitosas producciones.

Así lo confirmó el director de la cinta, Bill Condon, en una entrevista publicada por la revista Attitude. "Es un personaje que un día quiere ser Gaston y otro día quiere besar a

Gaston. Está confundido por lo que siente. Es alguien que está comenzando a darse cuenta de lo que quiere", apunta Condon. El primer personaje abiertamente gay de Disney fue Le Fou, interpretado por el actor Josh Gad. La evidente homosexualidad LeFou, hizo que los espectadores homófobos de todo el mundo se echaron las manos a la cabeza, máxime por el atrevimiento que percibían en que personas con esta inclinación sexual apareciesen en un filme destinado al público infantil: pobres niños; protegedlos, no permitáis que vean esta adaptación, no sea que conozcan algo tan indiscutible como la diversidad sexual humana, un hecho que no cabe en la estrechez ideológica de quienes prefieren seguir abrazando los prejuicios de la Edad de Bronce.

El director de La Bella y la Bestia reveló en la entrevista que Le Fou, conocido por ser el compañero inseparable de Gaston, vivió un "bonito momento exclusivamente gay" en una cinta de Disney. El anuncio llegó tiempo después de que el colectivo LGTB reivindicase la necesidad de visibilizar la existencia de personas homosexuales, bisexuales y transexuales en obras de tanta proyección pública como las impulsadas por Disney. Esa era la respuesta a iniciativas homófobas en las que se perseguía que Elsa, personaje de Frozen 2, no era lesbiana. LeFou es el compañero fiel de Gastón en La Bella y la Bestia. Al final del remake del clásico de Disney, dirigido por Bill Gondon, hay un momento en el que se aborda el tema del amor homosexual de manera abierta, esa secuencia solo dura unos segundos, pero ha sido suficiente para sembrar la polémica.

Yo soy amante de la versión antigua de la “Bella y la Bestia” por tanto no vi la versión de Gordon, pero lo cierto es que la normalización y la visibilización de minorías siempre es una noticia que hay que compartir. Me entero que todo fueron quejas fervorosas, diatribas de los más radicales contra “los espíritus demoníacos que están usando La Bella y la Bestia para

reclutar a los niños en la homosexualidad”, negativas a proyectarla, risibles proposiciones de boicot a la película en Occidente, subidas de la edad recomendada para acudir a verla y censura de las escenas correspondientes o prohibiciones directas en algunos países, un espectáculo digno de épocas históricas más sombrías que no ha impedido que el filme ya sea uno de los más taquilleros de la historia. En la polémica, claro está, también llevaron la voz cantante los que reprochaban su actitud a los homófobos; y hubiese sido conveniente que su esfuerzo hubiera llegado hasta el análisis de cómo enfocan a los personajes homosexuales en la propia película.

Han caracterizado al homosexual LeFou para que nos riamos de él, no para dignificarle en última instancia por mucho que lo pretendan

Vaya por delante que cualquier juicio acerca de una inclinación sexual personificada en un ser de ficción concreto se encuentra fuera de los límites de la crítica cinematográfica y, por tanto, no debe influir en la misma si no daña la verosimilitud de la narración. La ideología no es un valor artístico, pero podemos examinarla, y la forma en que se representa a los homosexuales en La Bella y la Bestia deja mucho que desear: la caracterización de LeFou es la de lo que algunos llamarían un mariposón bailarín, enamorado del más machote del pueblo, que sólo sirve para provocar hilaridad y patetismo, por lo que resulta imposible sentir respeto por él ni cuando cambia de bando. Está ahí para que nos riamos de él, no para dignificarse en última instancia por mucho que lo pretendan. Y no es que el personaje de un hombre gay no pueda caracterizarse así, de cualquiera de los dos modos, dado que la igualdad de trato elimina los privilegios. Pero no es de fajarse a pelear por una supuesta normalización de la homosexualidad en Disney, que ya había incluido besos de gays en la serie animada Star vs. the Forces of Evil (Daron Nefcy, David Wasson, Jordana Arkin, desde 2015), y luego ofrecer en las individualizaciones los tópicos más rancios, salidos de la homofobia reinante tantísimo tiempo, y de la incomprensión y la ignorancia más supinas sobre la realidad de las personas homosexuales, tan variopinta de veras.

Y esto es más triste si consideramos que Condon ya había dirigido antes sendas películas que abordan la homosexualidad de una manera respetable: Gods and Monsters (1998), que muestra los últimos días del cineasta gay James Whale, y Kinsey (2004), nada menos que sobre el estudio de uno de los responsables de la revolución sexual de los últimos años sesenta. Polémico es que haya que aguantar manifestaciones homófobas a estas alturas del árbol del conocimiento humano pero, por la misma razón, lo es que quienes tratan de normalizar la presencia en el cine de colectivos históricamente discriminados recurran a caracterizaciones que ya apestan a poco que uno acerque la nariz.

Pero la guinda de esto cae sobre tan desastroso pastel cuando juntan finalmente a LeFou con otro personaje, el cual se había distinguido en cierto momento por agradarle vestirse de mujer, lo que revela otra idea absolutamente errónea de los guionistas: los hombres travestis son heterosexuales en una mayoría holgada, porque no tiene nada que ver la propensión o el gusto por ataviarse con ropa que se considera femenina y sentir atracción hacia personas del mismo sexo que uno, y la simpleza de vincular ambas circunstancias se debe a que confunden la identidad, el rol y la inclinación en la esfera de la sexualidad humana. Y, por lo visto, como también se entiende que son los dos únicos homosexuales del pueblo, hay que sugerir que entablarán una relación amorosa porque sí, como si a una persona gay le diese igual uno que otro para enamorarse y ocho que ochenta.

La inclusión del primer personaje gay en una cinta de Disney llegó después de que Emma Watson declarase que había actualizado las características de la Bella, con el fin de que adoptase un discurso más feminista y acorde a los tiempos en los que vivimos. O sea que hasta Hermiome de “Harry Potter”, que en la saga era más eficiente y atrevida que sus dos amigos, cuestiona la limitación femenina que se ha vivido a lo largo del tiempo.

La película ha sido calificada en Malasia para mayores de 13 años y en Rusia para mayores de 16

En Malasia, el musical de Disney ha sido retirado temporalmente de los cines por la escena gay y la Junta de Censura de Películas de Malasia ha pedido que se recorten los minutos en los que parece LeFou bailando con un hombre al final de la película, sido calificada por Malasia para mayores de 13 años y no será proyectada en los cines del país hasta que se elimine la secuencia.

Por su parte, los estudios Golden Screen Cinemas devolvieron el dinero a aquellas personas que habían comprado su entrada anticipada para el remake del clásico de Disney estrenado en 1991.

Pero Malasia no fue el único en vetar la película. En el estado de Alabama, Estados Unidos, el propietario del cine Henagar Drive-In no proyectó la película en sus salas por no ser una película adecuada "si no podemos llevar a nuestra nieta de 11 años y a un nieto de 8 años", afirmó el dueño del cine en TMZ, quien también dijo que no iba a "comprometer lo que se enseña en la Biblia".

El actor Ewan McGregor, quien pone voz a Lumiére en La Bella y la Bestia, ironizó sobre la polémica que se ha creado en torno a la escena gay en la película y bromeó en el programa de Stephen Colbert:

Si vives cerca de Alabama no deberías ir a ver este película. ¿Qué pensaría Jesús?

El Gobierno de Rusia prohibió la película, pero sí la calificó apta para mayores de 16 años.

Los actores que participaron en la película se han mostrado muy orgullosos por la escena en la que LeFou baila con un hombre al final del remake. Josh Gad, el actor que interpreta a LeFou afirmó durante el estreno de la película en Los Ángeles que "Bill Condon hizo un trabajo increíble al darnos la oportunidad de crear una versión de LeFou que no es como la original ... pero que lo hace más humano y en cierta medida un personaje maravillosamente complejo"

La polémica que ha provocado la escena fue uno de los aspectos más comentados de la nueva película de La Bella y la Bestia, y sus retractores convirtieron la película en la primera de Disney no apta para niños. Aquí si opino yo, el mundo es bien hipócrita, temen un hijo gay pero no uno asesino, porque los cuentos de hadas occidentales son muy violentos, distintos a los de países asiáticos que son tipo Kung Fu Panda…No vengan ahora con estupideces, cuando el doble discurso y la depravación cunde en las familias y hogares que más apariencias buscan mantener, en cambio donde se habla de la condición humana con todas sus maravillosas posibilidades, todo fluye normal y con verdadero AMOR. Además mientras más miedo expreseamos sobre un asunto es porque más tendencia tenemos a ser eso que criticamos o a lo que le tenemos miedo, porque el feminicidio y el maltrato a la mujer es una forma terrible de ser homosexual dentro del supuesto “Donjuanismo” y el grosero “coge culos”.

Hay debates para todos los gustos: que si la película encierra una metáfora sobre la violencia machista y el secuestro de una mujer, que si Bella representa al personaje más feminista de Disney o que si la factoría de cintas infantiles debería haber cambiado el comienzo de la película. Discusiones con un relevante interés teniendo en cuenta los estereotipos y sesgos de género que aún perviven en la sociedad.

Dos mujeres se disputan la autoría sobre la historia de la Bella y la Bestia que ha llegado hasta nuestros días

La polémica sobre el largometraje que protagonizó Emma Watson no es nueva. Como tampoco lo es la controversia que gira alrededor de la autoría del cuento original en el que se basa La Bella y la Bestia. Precisamente dos mujeres se disputan la autoría de una historia que marcó la infancia de muchos niños y niñas de todo el mundo. Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuvey Jeanne-Marie Leprince de Beaumont son las escritoras reconocidas como autoras del cuento que da pie a la película de La Bella y la Bestia que se estrena hoy viernes 17 de marzo en todo el mundo. La historia de la joven y el monstruo ha bebido, sin duda, de la tradición de los cuentos europeos transmitidos tanto por escrito como oralmente. Entonces, ¿de quién es realmente la Bella y la Bestia?

El origen de un cuento de hadas

Investigadoras como Azucena Álvarez, profesora de la UNED, apunta la relación que tiene la Bella y la Bestia con historias de la Grecia clásica, como Eros y Psique, o del Imperio Romano, como la obra El asno de oro de Lucio Apuleyo. Otros expertos, como la Dra. María Emma Merino, de la Universidad Complutense de Madrid, afirman que "el escritor italiano Gionvanni Strapalaro recogió en 1550 una primera variante del cuento tradicional de La Bella y la Bestia, muy parecida a como la conocemos en la actualidad". Este cuento fue publicado en el libro Le piacevoli notti, editado hacia 1550.

El cuento de hadas bebe de la tradición oral europea, que fue adaptada por escritores franceses hasta el siglo XVIII

La misma historia del cuento de hadas que se transmitía oralmente fue popularizada por Charles Perrault. El escritor francés presentaba al padre de Bella como un rey, y no como un mercader arruinado o un inventor alocado, y a la Bestia como una serpiente.

Esta versión fue incluida en la recopilación Contes de ma mere l’oye, que se publicó en 1697. Sin embargo, ni el cuento europeo tradicional ni estas obras son un fiel reflejo de la historia que da de nuevo el salto a la gran pantalla de la mano de Disney. La literatura tendría que esperar hasta el siglo XVIII para conocer el verdadero relato que ha llegado hasta nuestros días.

Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve (La Rochelle, Francia, 1695) fue la escritora que redactó la versión original que difundió la historia de la Bella y la Bestia que conocemos en la actualidad. En el año 1740, la autora francesa publicó el cuento de hadas La Belle et la Bête en La jeune américaine, et les contes marins, una serie de relatos en los que una anciana explicaba historias durante un viaje en el mar. Barbot de Villeneuve escribía con el objetivo de entretener a sus amigos y conocidos en las fiestas. El cuento llegó a oídos de la aristócrata francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (Ruan, Francia, 1711), que había emigrado a Inglaterra para trabajar como profesora de Literatura.

Beaumont había leído la historia de Barbot y, basándose en su cuento, redactó un relato mucho más breve, que fue publicado en 1756 en la colección Magasin des enfants, ou dialogues entre une sage gouvernante et plusieurs de ses élèves. La escritora francesa fue realmente la autora de la versión que popularizó Disney con su película de dibujos estrenada en 1991, en la que se basa el largometraje que protagoniza ahora Emma Watson. Beaumont omitió y cambió muchos detalles del cuento de Barbot, tales como los orígenes de las familias de la Bella y la Bestia o la ruptura del hechizo por el que el monstruo recupera su apariencia de príncipe. Su trabajo como maestro influyó notablemente en la versión más corta de este cuento de hadas, ya que Beaumont decidió eliminar muchas escenas escabrosas del relato inicial de Barbot.

La película de Disney se basa en la versión de Beaumont, más corta que la historia original de Barbot

La historia de la Bella y la Bestia volvió a evolucionar de nuevo al dar el salto a la gran pantalla, dado que existen diferencias importantes entre el cuento original y el largometraje. La controversia sobre la autoría del relato en el que se basa sigue vigente veintiséis años después de la primera cinta.

Las 6 diferencias entre la película de ‘La Bella y la Bestia’ dirigida por Bill Condon y protagonizada por Emma Watson y Dan Stevens y el cuento original del siglo XVIII, concretamente en la versión escrita por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont.

Cuento original: el padre de Bella es un mercader, que tiene seis hijos (tres chicos y tres chicas). La más pequeña y más guapa era "la bella niña", a la que apodan así desde su infancia, por lo que no conocemos su nombre real. El padre se arruina, y mientras Bella ayuda en casa, sus hermanas se burlan de ella.

Película de Disney: su progenitor es un inventor un poco alocado, que tiene una hija única, Bella, joven y soñadora, que se pasa el día leyendo.

Cuento original: Bella y sus hermanas, mientras son una familia adinerada, cuentan con muchos pretendientes. Son varios los mercaderes que les piden la mano, aunque la joven los rechaza.

Película de Disney: Gastón es el personaje chulo y atrevido que quiere casarse con Bella por su atractivo, y que no respeta su afición a la lectura. "No es bueno que la mujer lea, podrá pensar", dice de forma machista en un momento de la cinta.

Cuento original: el padre de Bella era un mercader que perdió todas sus posesiones. Va a la ciudad a recoger unas mercancías y se pierde por el camino, llegando al castillo de la Bestia. Como la joven le había pedido una rosa, él decide cortar una, pero le pillan in fraganti. Las hermanas de Bella la culpan de la desventura paterna, por lo que ella acude al castillo y pide que le liberen. A cambio, ella permancerá encerrada en él.

Película de Disney: el inventor quería presentar una de sus últimas invenciones en la feria, pero se pierde yendo y acaba en la fortaleza de la Bestia. Los objetos vivientes del castillo le acompañan, algo que no ocurre en el libro. En la cinta, Bella comprende que su padre está secuestrado y acude a rescatarle. "No, Bella, no vas a quedarte aquí. Soy viejo, ya he vivido toda mi vida", le dice el progenitor. Pese a sus afirmaciones, la joven le sustituye en la fortaleza de la Bestia.

Cuento original: Bella permanece secuestrada en el castillo, donde cuenta con una habitación lujosa y acceso a la biblioteca. La Bestia le pide matrimonio a diario cada noche, cuando la acompaña puntualmente a cenar. El resto del día la joven está sola. Únicamente ve a su familia a través de un espejo, por lo que se da cuenta de que su padre está gravemente enfermo, y le pide a la Bestia que le deje ir.

Película de Disney: en este segundo caso, la Bella se muestra muy triste cuando ve a su padre partir sin que la Bestia deje que se despidan. Además, el monstruo la trata muy mal al principio, dándole voces. Nunca le pide matrimonio. En la película, son los objetos animados los que le dicen a Bella que existe una biblioteca y los que la acompañan durante el día. Hasta que un día, tras un enfado de la Bestia, la Bella huye al bosque, donde la atacan los lobos. Por suerte, la Bestia consigue salvarla pero queda herido. La Bella empieza a cuidarle, y la Bestia va relajando su conducta, algo en lo que juegan un papel clave los objetos del castillo.

Cuento original: la Bestia propone a la Bella que se vaya ocho días a visitar a su padre enfermo. La joven acepta y, cuando sus hermanas la ven tan radiante, se mueren de envidia y deciden retenerla más tiempo, para provocar la ira de la Bestia y que la devore.

Película de Disney: Gastón trata de que el padre de Bella sea encerrado en un manicomio para que ella acuda a buscarle y consiga que se case con él. Cuando descubre que la joven está enamorada de la Bestia, Gastón decide hacerla prisionera y matar al monstruo.

Cuento original: Bella consigue zafarse de la trampa de sus hermanas y regresa a los diez días, encontrando a la Bestia muerto de hambre. Es entonces cuando la joven se da cuenta de que le quiere y ocurre la magia.

Película de Disney: tras la icónica escena del baile, la Bella pide ver a su padre y la Bestia le regala un espejo. La joven se encuentra la trampa de Gastón y trata de evitar que encierren a su padre enseñando al monstruo, por lo que su pretendiente decide encarcelarla también y matar a la Bestia. Cuando la joven logra escapar, ve cómo Gastón y el monstruo pelean. La Bella le confiesa su amor y el hechizo se deshace.

Así fue la serie de ‘La Bella y la Bestia’ de los 80, con George R.R. Martin como guionista…SIII SORPRESA!!! el escritor de los libros en los que se basa la serie “Juego de Tronos”

Mónica Redondo - Mar 16, 2017

https://youtu.be/Y6jhwtD09To?list=PL5-fsghLLOGKE4u5RSCPZRWJ8tGjZWNAm

La Bella y la Bestia es mucho más que la película de Disney estrenada en 1991 y un remake del clásico animado protagonizado por Emma Watson.

La historia se basa en un cuento de hadas francés del siglo XVIII, concretamente la versión de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, y cuatro años antes del estreno de la película animada de Disney, La Bella y la Bestia se convirtió en una serie de la CBS con Linda Hamilton y Ron Perlman como protagonistas.

George R.R. Martin, creador de Game of Thrones era el guionista de la serie, en la que Catherine (Linda Hamilton), una fiscal del distrito en Nueva York, era golpeada y abandonada a su suerte en Central Park, donde era rescatada por Vincent (Ron Perlman), un habitante subterráneo con cara de león, con un gusto especial por las artes románticas y un poder telepático para sentir cuando Bella está en peligro

En la serie de la CBS, Bestia no se transforma en un apuesto príncipe después de ganar el amor de su amada. Por el contrario, la belleza interior del personaje le permite seguir con su mismo físico y, en este caso, es la vida de Catherine la que se transforma.

Además del creador de Game of Thrones, los creadores de la serie Homeland Howard Gordon y Alex Gansa también formaban parte del guión de la versión ochentera de La Bella y la Bestia creada por Ron Konslow.

  • La Organización Mundial de la Salud publica la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11).

  • El catálogo, con más de 55.000 códigos, pretende identificar de qué enferman y mueren las personas en todo el mundo.

La OMS ya no considera a la transexualidad como una enfermedad mental

Hipertextual (Redacción) - Jun 19, 2018 - 12:30 (CET)

La Organización Mundial de la Salud ha publicado este lunes su nueva edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11 o ICD, por sus siglas en inglés). El catálogo, que se elabora desde hace más de una década, pretende "identificar tendencias y estadísticas de salud en todo el mundo" mediante los más de 55.000 códigos que la entidad emplea para hablar de diferentes afecciones, traumatismos y causas de mortalidad.La Organización Mundial de la Salud elabora la Clasificación Internacional de Enfermedades, un catálogo de 55.000 códigos que permite entender de qué enferma y muere la gente"Nos permite entender en gran medida lo que hace que las personas enfermen y mueran, así como tomar medidas para prevenir el sufrimiento y salvar vidas", ha asegurado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, en un comunicado. Entre las novedades del CIE-11destaca el hecho de que la transexualidad haya dejado de ser considerada una enfermedad.A partir de ahora la clasificación de la OMS la incluirá en su lista de comportamientos sexuales y no en la de trastornos mentales, como sucedía hasta ahora. "El razonamiento es que, si bien la evidencia ahora es clara de que no es un trastorno mental, y de hecho clasificarlo en esto puede causar un enorme estigma para las personas transgénero, sigue habiendo necesidades importantes de atención médica que pueden satisfacerse mejor si la condición está codificada bajo el ICD", asegura la entidad.Hace solo unos meses investigadores mexicanos aportaron nuevas evidencias. para descartar que la transexualidad fuera enfermedad mental, una clasificación que también tuvo en su día la homosexualidad. "Queremos que las personas que padecen estas condiciones puedan obtener la ayuda sanitaria cuando la necesiten", ha asegurado en declaraciones a la Agencia EFE Shekhar Saxena, director del departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de la OMS.El CIE-11 ha dejado de incluir a la transexualidad como una enfermedad mental, al igual que sucedió en su día con la homosexualidadNo hay evidencia, según la organización, de que una persona con el desorden de identidad de género tenga automáticamente un trastorno mental, aunque en muchas ocasiones las personas transexuales puedan sufrir problemas como ansiedad y depresión por las circunstancias en las que viven. El cambio evitará buena parte de la estigmatización que padecen, defiende la OMS. La nueva edición del CIE-11 se presentará oficialmente ante la Asamblea Mundial en mayo de 2019 y entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2022.Otra de las grandes novedades que trae consigo el catálogo de la OMS es el reconocimiento de la supuesta adicción a los videojuegos como un trastorno de salud mental. La clasificación, muy criticada por algunos especialistas, fue adelantada por New Scientist el pasado mes de diciembre. El hecho de que sea incluida dentro de este catálogo no supone que las personas que disfrutan de los videojuegos tengan necesariamente un problema, sino que el código se referirá a aquellos solo que utilicen los juegos de forma excesiva y en unas circunstancias que puedan acarrearles consecuencias negativas.

Pero aparquemos las polémicas absurdas, que no sirven para nada salvo para entorpecer la trasmisión de este saber milenario a aquellos que deciden acercarse a él. Mejor pasemos a explicar, por ejemplo, la evolución del signo de Acuario, pues los signos astrológicos son entes vivos en sí mismos y, como tales, también evolucionan, en consonancia con la evolución de la propia existencia en la Tierra.

Si hacemos un repaso de la Historia, durante muchos siglos lo relevante y digno de mención se centraba en la vida de los reyes y mandatarios, sus honores y sus demencias, y las guerras y luchas internas que estos mismos provocaban. El dinero, el poder, la cultura, los bienes…, todo estaba en manos de las realezas de cada región y sus consiguientes pelotillas y allegados. La masa, el pueblo llano, malvivía en la pobreza, rodeado de todo tipo de penurias y careciendo de derechos básicos. Sencillamente, no importaban. Durante muchos siglos, en líneas generales se menciona a las masas refiriéndose a epidemias, guerras, cataclismos, y a su mayor o menor mortandad o natalidad. Y por entonces, el signo de Acuario, que entre otras cosas se asocia al conjunto de todos los seres humanos, estaba regido por Saturno, que no tiene fama de benéfico precisamente. Y es que claro, la mayor parte de la población vivía sometida a los cuatro poderosos de turno (tal y como pasa ahora, solo que antes era mucho, mucho peor) y la mayoría de los distintos pueblos no eran libres y en líneas generales no hacían más que penar.

Acuario también se asocia a los colectivos, gremios y agrupaciones de personas. Si hablamos de colectivos, en la antigüedad existía uno que destacaba por encima de todos los demás: los ejércitos. De hecho, gran parte de la población masculina, ya fuera por propia elección o por obligación, formaba parte de algún ejército. Realmente, pocos colectivos más había que englobaran a tan alto número de individuos. Y claro, en el ejército, pues tampoco es que se llevase un vida feliz y relajada; y más en aquellos tiempos, donde los poderosos no podían parar de jugar a las guerras. Formando parte de un ejército, más bien la vida era un constante pesar, algo que puede asociarse a Saturno perfectamente. Algunos dirán ¡no! ¡El guerrero es Aries! ¡Marte es el dios de la guerra! Y tienen razón. Pero a un grupo de guerreros lo representa Acuario. Un guerrero es Aries (individual), y un ejército es Acuario (colectivo). Pero bueno, a lo que vamos… La cuestión es que en la antigüedad, y en líneas generales, la masa, el pueblo llano, la mayor parte de la población (Acuario), llevaba una existencia muy dura (Saturno), casi todos trabajando sin parar o jugándose la vida por los intereses o los caprichos de unos pocos. Por aquel entonces Saturno regía a Acuario, es decir, Saturno se asociaba a la realidad que experimentaban las masas, los distintos pueblos, y el propio ser humano como conjunto.

Pero la vida evoluciona y los tiempos cambian, y llegó un día donde la masa empezó a pensar que si se unía, si se agrupaba con un fin común (Acuario), sería capaz de defender sus derechos. De esa idea original partió lo que años después se convirtió en una revolución (La Revolución francesa y las posteriores revueltas obreras, y también nacionalistas, que se extendieron por casi toda Europa durante la primera mitad del siglo XIX). Al final, el ser humano abrió el melón. La masa unida, que jamás será vencida, por fin triunfaba por primera vez, liberándose de sus opresores. Urano derrotó a Saturno. Y a partir de ese momento la gente se une, menos de lo que sería conveniente, para luchar por sus derechos colectivos. La Humanidad evolucionó y, con ello, el signo de Acuario, que representa a la Humanidad, también evolucionó. Es un hecho incontestable que la Revolución francesa señala el inicio de la Edad Contemporánea, y que apuntala las bases democráticas de las sociedades modernas, basadas en la soberanía popular, en el colectivo (Acuario). Antes de las revueltas populares las jornadas de los obreros eran realmente infernales. Se trabajaba durante todo el día, mal alimentados, solo parando para dormir y en unas condiciones ingentes. Precisamente ahí se gestó la revolución, en los gremios de trabajadores (Acuario), en el proletariado ya harto de ser explotado. Mientras, la industria avanzaba velozmente, la máquina sustituía al hombre cada vez más deprisa y, con el tiempo, ya no eran necesarias jornadas laborales eternas. La cuestión es que, entre unas cosas y otras, la mayoría, el pueblo llano, la masa (Acuario) acabó liberándose de tanto sometimiento y tanta carga de trabajo. El movimiento obrero tenía éxito, a los poderosos les entró el miedo, y no les quedó más remedio que conceder ciertos derechos al pueblo. Con ello, todo el mundo se hizo un poco más libre, con salarios más justos y horarios más sensatos. Liberado de tal carga, el cerebro humano comienza a tener más capacidad para desarrollarse, y fruto de millones de mentes pensando, que antes no tenían tiempo para pensar, más tarde o más temprano la genialidad acaba apareciendo. Se despertó la creatividad y la inventiva en la masa, de una forma global. Ya no solo germinaba en unos pocos privilegiados que tenían la suerte de vivir plácidamente y acceder a la cultura. Vamos, que en aquella época, el ser humano, la masa, el pueblo llano, se libera; y por consiguiente, evoluciona.

¡Y qué casualidad! En paralelo, exactamente el 13 de marzo de 1781, se descubre el planeta Urano que, aunque no sea visible al ojo humano, sí que existe. Los sucesos más relevantes de este mismo año vienen de la mano de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y de las revueltas indígenas en Sudamérica. Pero también, en 1781, se publica “La crítica de la razón pura”, la obra principal del filósofo Immanuel Kant; donde el autor, por primera vez, cuestiona el objeto como el origen de todo conocimiento, y señala al sujeto como la fuente que crea el conocimiento del objeto. En palabras que todos podamos entender, era la primera vez en la Historia que se tenía en cuenta la capacidad del individuo para influir en la realidad, y no simplemente estar a merced de ella. Es decir, aquí nace una visión superior y más elevada de la realidad tangible, concepto asociado al planeta Urano. ¡Qué casualidad!

Coincidiendo con el descubrimiento de Urano, la Humanidad, en un concepto global, empieza a desprenderse de la esencia saturnina, y a la vez comienza a integrar la esencia uraniana. Urano pasa a ser el regente de Acuario y Saturno queda relegado a un segundo plano, y ya solamente rige a un signo en solitario: Capricornio. Saturno pierde el dominio total en uno de sus dos reinos. El poder establecido (Saturno) es derrocado, tal y como ocurrió en la Revolución francesa y en muchos otros lugares del planeta en la misma época.

Los planetas visibles a simple vista se asocian al mundo terrenal, a lo que pueden percibir nuestros sentidos. Es el plano mundano. La realidad tal y como la entendemos aquí, en la Tierra. Pero existe algo más que solo nosotros y nuestro plano terrenal. ¡Por supuesto que sí! Por muy necia que sea la mente que quiera negarlo, o no sea capaz de verlo, existe un más allá. No somos la única realidad de un Universo que es inmenso y del cual no conocemos su fin. La propia astrología forma parte, en parte, de ese más allá, y la relación del hombre con ese más allá se estudia con los planetas exteriores. Porque el ser humano puede tener una relación directa con lo que sea que está ahí arriba, con otros planos de conciencia, con el inconsciente colectivo, o como quieran llamarlo; y todo eso, todo lo que nos trasciende, y que a la vez nos incluye, está representado por los planetas exteriores, y por los signos a los que rigen, en sus estadios de vibración más elevada.

El primero de ellos es Urano. Urano es el que provoca el despertar del alma del hombre a la realidad superior, a la conciencia espiritual. Urano es el que nos abre los ojos, y el que nos permite entender que la Humanidad en sí es un ente vivo; que el ser humano, si funciona colectivamente, es más fuerte y más capaz. Cuando el hombre conecta con Urano se da cuenta que es más poderoso de lo que pensaba, que ya no tiene por qué vivir sometido, y que es mucho más que es un simple y humilde mortal y un don nadie. Precisamente ahí es cuando supera los límites que impone Saturno. Ahí rompe las cadenas que lo ataban al plano terrenal, se produce el despertar de la conciencia y, con ello, el ser humano ya tiene acceso a la mente superior, a la inteligencia superior (Urano). Y solo pudo abrir los ojos a esta realidad superior una vez comenzó a ser más libre, cuando tuvo la paz y el tiempo suficiente para observar, pensar, experimentar, reflexionar y meditar. Y esa puerta se abrió, en líneas generales y desde un punto de vista global, en la primera mitad el siglo XIX, fruto de la evolución de la industria y de las revueltas sociales que acabaron con el feudalismo y el absolutismo; justo cuando, casualmente, se descubre a Urano.

Como venimos explicando, existe una realidad terrenal, esa parte de la existencia perceptible por los sentidos físicos y entendible por la razón lógica; pero también existe una realidad superior, que solo es perceptible una vez se han desarrollado ciertas virtudes que todos llevamos guardadas en nuestro interior, y que necesita algo más que la razón para ser comprendida. Con las dos luminarias y los cincos planetas clásicos estudiamos la realidad terrenal. Con los planetas exteriores podemos acceder al conocimiento de la realidad superior. Y el más allá es infinito, así que no se asusten si se van descubriendo más planetas de nuestro sistema solar, pues algún día el simbolismo de cada uno de ellos se integrará en el ser humano, y también se expresará a través de la astrología; pues la astrología, ahora y siempre, mostrará y ha mostrado todo aquello que le ocurre al ser humano. Pero claro, a aquellos que piensan que solo existe lo que sus sentidos pueden percibir, a los que no creen en la existencia de un más allá que difícilmente es comprensible con la mitad de un cerebro humano (la limitada mente racional), supongo que les resulta más cómodo desprenderse de los planetas exteriores. Y me parece muy bien. Pero por favor, dejen tranquilos al astrólogo moderno, e intenten aprender un poco de él, de la misma manera que él también aprendió de los clásicos; pues seguro que algo puede aportarles. Si ya de por sí es difícil defender la veracidad de la astrología ante la descreída opinión pública, ningunear la astrología moderna y crear este absurdo debate, cuando menos, no ayuda nada. ¿O es que existe alguna motivación oculta detrás de todo esto? Es curioso observar cómo, en el mundo de nuestros días, donde nos están usurpando muchos derechos que tanto costó conseguir, y donde la humanidad parece involucionar en vez de evolucionar, a la astrología también se la pretenda devolver a un pasado y, a la vez, robarnos a todos la sabiduría de su versión más moderna, la cual, al fin y al cabo, está mucho más en consonancia con el mundo de nuestros días que la clásica.

Urano es el séptimo planeta del sistema solar, el tercero de mayor tamaño, y el cuarto más masivo. A diferencia del resto de los planetas del Sistema Solar, que ostentan nombres de dioses latinos, Urano es una deidad griega. Se llama así en honor de la divinidad griega del cielo Urano (del griego antiguo «Οὐρανός»), el padre de Crono (Saturno) y el abuelo de Zeus (Júpiter). Es el hijo y el marido de Gaia (Tierra madre), con quien tiene numerosos hijos, como titanes, seres gigantescos y monstruosos, con una fuerza fabulosa, responsables de las sacudidas sísmicas y erupciones volcánicas. Según la mitología, Saturno es uno de sus hijos y quién le mató, con el apoyo de su madre. Cronos, para terminar con esa situación, castró a Urano y arrojó sus genitales al mar. Éstos produjeron una espuma, de la que nació Afrodita. Hesíodo también nos cuenta que Urano y Gea vaticinaron el derrocamiento de Cronos por parte de uno de sus hijos, así es que éste comenzó a devorarlos. Ambos ayudaron a Rea, esposa de Cronos, a ocultar a uno de ellos, Zeus, quien finalmente logró deponer a su padre.

"Saturno" por Peter Paul Rubens y "Saturno devorando a su hijo" por Francisco de Goya.

Es el tercero más grande de todos, encuadrándose entre los llamados gigantes gaseosos. Éstos reciben también la denominación genérica de planetas jovianos, en referencia a Júpiter, el mayor de todos ellos. Se sitúan más allá del cinturón de asteroides, sirviendo éste de frontera natural con los otros cuatro planetas, llamados rocosos, interiores o terrestres, en referencia al planeta Tierra, y que son mucho más pequeños.

Es Urano un astro muy particular. Su singularidad viene dada en primer lugar por la brutal inclinación de su plano de rotación, que forma un ángulo prácticamente recto con el de traslación, circunstancia debida probablemente a una violenta colisión con algún asteroide, allá en los albores del Sistema Solar. Esta circunstancia hace que el polo encarado hacia el Sol sea la región más caliente del planeta, y que en ese lugar haya un día de 42 años, la mitad del tiempo que tarda el astro en completar su órbita. La inclinación afecta también a su sistema de anillos y al conjunto de sus satélites.

Aunque es detectable a simple vista en el cielo nocturno, no fue catalogado como planeta por los astrónomos de la antigüedad debido a su escasa luminosidad y a la lentitud de su órbita.13​ Sir William Herschel anunció su descubrimiento el 13 de marzo de 1781, ampliando las fronteras entonces conocidas del sistema solar, por primera vez en la historia moderna. Urano es también el primer planeta descubierto por medio de un telescopio.

Actualmente conocemos un total de 27 satélites de Urano. Todos ellos presentan cráteres de impacto y muchos tienen superficies heladas, carentes de atmósfera y magnetosfera. Es muy poco probable la existencia de vida en ellos. Los dos mayores, Titania (en la fotografía de la derecha) y Oberón, fueron descubiertos por el mismo William Herschel en 1787. Umbriel que aparece debajo, en la fotografía, eclipsando parcialmente al planeta y Ariel fueron vistos por primera vez en 1.851 y, por fin, Miranda, conocido desde 1.948, es el último descubierto antes de la era espacial. Después la sonda Voyager 2 descubrió 10 más, dos de ellos (Ofelia y Cordelia) pastores del anillo epsilón y el Telescopio Espacial Hubble ha seguido avistando lunas. Todos estos astros son muy difíciles de ver con pequeños telescopios, ya que su brillo no supera en ningún caso la decimotercera magnitud.

A pesar de que William Herschel, a finales del siglo XVIII, ya había sugerido la existencia de estructuras en forma de anillo alrededor de Urano, no fue hasta el año 1.977 cuando realmente se descubrieron. El planeta iba a pasar por delante de una estrella de novena magnitud, y la eclipsaría durante un tiempo, lo que permitiría a los astrónomos estudiar ciertos aspectos de la atmósfera del gigante gaseoso. Pero la estrella empezó a parpadear mucho antes de lo previsto, y no dejó de hacerlo hasta mucho después, por lo que se dedujo la presencia a su alrededor de estos anillos. En 1.986, la sonda Voyager 2 permitió contar hasta once de estas estructuras que orbitan al planeta, y el Telescopio Espacial Hubble, ya en nuestro siglo, aportó otros dos, hasta el total de 13 que conocemos hoy. Son poco brillantes, pues están compuestos por partículas de polvo, aunque no tan pequeñas como las de los anillos de Saturno. El anillo epsilon, que se creía era el más exterior antes de los dos descubiertos por el HST, contiene grandes rocas de hielo de color gris, y se especula con la presencia de rocas de hasta 50 metros de diámetro.

Del 20 de Enero al 18 de Febrero aproximadamente.

En Astrología Urano Rige al signo Acuario, representa lo imprevisible, los movimientos, los impulsos repentinos, las fuerzas destructivas o creativas. En el tema natal, enaltece la originalidad, la independencia de espíritu, la imaginación, el anticonformismo, la necesidad de libertad, pero también la tensión nerviosa, la brutalidad… Es el sabio, visionario, representa las nuevas técnicas. Provoca un acontecimiento repentino, ineluctable, invita a tomar un nuevo camino.

Influencia positiva: Independencia, voluntad, creación, vanguardismo, progreso, solidaridad, emancipación, reactividad, libertad, originalidad, flechazo, buena sorpresa…

Influencia negativa: Egoísmo, impulsividad, excentricidad, marginalidad, insurrección, histeria, pérdida de control, accidentes, incendios, explosiones…

Este astro es símbolo de: innovación, invención, novedad, cambio, individualidad, ondas electrónicas, astrología, aeronáutica, amistad, ritmo, futuro, sorpresa…

Aquarius o Acuario es el undécimo signo del zodiaco, el sexto de naturaleza positiva y el cuarto de cualidad fija —junto con Tauro, Leo y Escorpio—. Simboliza la revolución y su símbolo representa la sabiduría al ser. Es el signo de la perspectiva, el futuro y los nuevos proyectos. El Portador de Agua simboliza el desarrollo intelectual a través de la comunicación y la innovación. De todos los signos, eres el más idealista y humanitario, y tienes un gran sentido de la comunidad y la fraternidad. Saturno y Urano son tus planetas regentes. Astros del individualismo y de la independencia, características que marcan en gran medida tu personalidad que siempre busca la libertad. En reglas generales el acuariano es una persona original, curiosa e inconforme, capaz de adaptarse a las más variadas circunstancias. A veces puedes llegar a ser imprevisible y oportunista, sin embargo tienes muchos amigos y esto hace que poseas un gran espíritu solidario. Con excepciones supuestas como el Dr. Rafael caldera cuya saturnina manera de innovar en la política venezolana le costó al astrólogo el filósofo José Bernardo Gómez la cárcel, por decir la verdad…¿Será Gómez un representante del espíritu que animó a Galileo Galilei?

Recrean el legendario experimento de Galileo en el espacio: Einstein vuelve a tener razón

Cuenta la leyenda que Galileo Galilei se subió a la torre de Pisa para lanzar dos objetos, uno pesado y otro ligero, con el fin de demostrar que llegaban al suelo a la vez. Aunque no hay constancia histórica de que el toscano llevara a cabo este experimento, sí lo hizo otro astrónomo, Giovanni Battista Riccioli, desde la torre Asinelli de Bolonia. La comprobación la volvió a hacer David Scott, miembro de la misión Apolo 15, en su famoso test de la pluma y el martillo realizado en 1971 en la Luna.

El legendario experimento de Galileo en la torre de Pisa ha sido recreado en un sistema triple de estrellas

Los resultados de estos experimentos se deben al principio de equivalencia, que afirma que el movimiento de cualquier partícula en caída librees independiente de su composición y estructura. Su formulación también permitió que Albert Einstein diera validez general al principio de la relatividad. Así fue como nació la teoría general de la relatividad, que postula que la gravedadestá íntimamente ligada al espacio y al tiempo. En presencia de una masa, según Einstein, el espacio-tiempo —que actúa como si fuera una suerte de malla— se deforma.

La relatividad general de Einstein, por tanto, se basa en que cualquier objeto se acelera de forma idéntica independientemente de su masa por culpa del campo gravitatorio. El húngaro Roland von Eötvös primero, el grupo Eöt-Wash de Estados Unidos después y, más recientemente, el satélite francés Microscope han sido algunas de las iniciativas impulsadas para comprobar estos postulados, casi cuatrocientos años después de la muerte de Galileo. Ahora un estudio, publicado en Nature, ha recreado el legendario experimento de Pisa en el espacio utilizando un sistema triple de estrellas. Sus resultados vuelven a dar la razón a Albert Einstein.

Los científicos han analizado un peculiar sistema formado por una estrella de neutrones y dos enanas blancas

El equipo liderado por Anne M. Archibald, del Instituto de Radioastronomía de Holanda (ASTRON), ha usado un conjunto formado por una estrella de neutrones y dos enanas blancas. La primera, en el centro del sistema, cuenta con una masa equivalente a 1,4 veces la del Sol, mientras que las otras dos orbitan de forma concéntrica a la estrella de neutrones. Esta, al ser muy masiva y girar sobre sí misma a velocidades muy altas, origina un púlsar —que emite radiación a intervalos regulares y breves, como si se tratase de un faro cuya luz viéramos desde la Tierra—.

El raro conjunto —llamado PSR J0337+1715 y descubierto en 2014, es un buen lugar para poner a prueba las ideas de Einstein. La razón es que si dos de los cuerpos celestes, la estrella de neutrones y la enana blanca más interna, cayeran hacia el exterior con diferentes aceleraciones, se produciría una deformación en la órbita del interior. En otras palabras, la investigación sobre este baile cósmico podría poner en jaque la teoría de la relatividad. Sin embargo, tras analizar 800 observaciones realizadas por tres telescopios diferentes durante los últimos seis años, el grupo de Archibald asegura que no hay evidencia de que se produzca tal deformación.

La investigación sobre el baile cósmico de las tres estrellas vuelve a darle la razón a Albert Einstein

Según defienden los científicos, las aceleraciones de los dos objetos difieren por no más de 2,6 partes por millón, de acuerdo con el principio de equivalencia, superando en tres órdenes de magnitud los límites conseguidos hasta la fecha. Para Clifford Will, catedrático de la Universidad de Florida, "la teoría de Einstein supera este test de campo fuerte de forma brillante". Will, que no ha participado en la investigación, apunta en una tribuna en Nature que otras hipótesis alternativas —como algunas versiones de la teoría de cuerdas u otras como las de Brans–Dicke—, no quedan completamente invalidadas por el experimento, pero las esperanzas de que sean ciertas se reducen. A 4.200 años luz de la Tierra, en este peculiar laboratoriocósmico, Albert Einstein vuelve a tener razón.

Los “patinazos” del astrónomo William Herschel al proponer nombres

Carlos Prego - Jun 30, 2018 - 14:14 (CET)

William Herschel fue uno de los grandes astrónomos de la historia. Entre sus hallazgos destaca el descubrimiento de Urano, pero también sonoros patinazos... incluidos los asteroides. William Herschel, nacido Friedrich Wilhelm Herschel (Hannover, Brunswick-Luneburgo, Sacro Imperio Romano Germánico, 15 de noviembre de 1738-Slough, Berkshire, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, 25 de agosto de 1822), fue un astrónomo y músico germano-británico, descubridor del planeta Urano y de otros numerosos objetos celestes, y padre del también astrónomo John Herschel.

NASA/JPL Caltech (Wikimedia)

Después de dar saltos de alegría, batir palmas, descorchar una botella de champán o —en el caso de Arquímedes— salir de un salto de la bañera para correr en pelotas por las soleadas calles de Siracusa al grito de “Eureka”, lo primero en lo que debe de pensar un científico cuando descubre una nueva ley-planeta-elemento… es: ¿Y cómo diablos llamo yo ahora a esto?

William Herschel logró grandes hazañas, pero no solía dar en el clavo a la hora de bautizar sus logros

El astrónomo William Herschel era muy bueno en lo primero y bastante malo en lo segundo. Su habilidad con los telescopios le permitió grandes hazañas. Incluso fue el primero en descubrir un nuevo planeta en cientos de años, desde que en la Antigüedad los sabios habían señalado al cielo nocturno para identificar a Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. A la hora de bautizar esos logros científicos sin embargo no solía dar en el clavo.

¿Qué es lo que se esconde en el interior de Urano y Neptuno?

¿Qué tienen de especial los planetas Urano y Neptuno? Entre otras muchas cosas, en su interior se "cuecen" sustancias "prohibidas" por las leyes químicas

SANTIAGO CAMPILLO • 7 DE SEPTIEMBRE DE 2016

Cuando anunció el nombre que quería dar al nuevo planeta quedó como el mayor de los pelotas en Gran Bretaña y un repelente más allá del Canal de la Mancha. Al proponer años después un término para referirse a Ceres, el cuerpo celeste identificado por Giuseppe Piazzi desde Palermo, le ocurrió algo similar: sugirió una palabra que hoy triunfa en el vocabulario astronómico, pero que entonces causó no poco pitorreo entre sus contemporáneos.

El astrónomo, uno de los mejores de la historia, cometió sonoros patinazos al escoger nombres

Ironías del destino, si algo dominaba Herschel —además de la astronomía— era la musicalidad, la acústica y las claves de cómo regalar los oídos de quienes lo escuchaban. Durante su infancia en Hannover, había recibido una esmerada educación como músico que le permitía tocar el violonchelo, el oboe, el violín, el piano, el arpa y el órgano, además de componer y dirigir. Esta es la historia de cómo uno de los mejores astrónomos de la historia y —sin duda— el que disfrutaba del más refinado oído musical, cometió sonoros patinazos al escoger nombres.

Castración de Urano por su hijo Zeus...

Herschel, de la música a la astronomía

A base de mucho trabajo, de horas y horas puliendo cristales en su taller y otras tantas con las cejas pegadas al telescopio, a principios de 1781 Herschel había conseguido convertirse en un astrónomo competente. Un par de décadas antes —hacia 1760— se había mudado desde Hannover a Gran Bretaña para huir de un futuro en el ejército que se prometía generoso en calamidades.

La ayuda de su hermana, Caroline Herschel, fue decisiva a la hora de construir telescopios y realizar nuevos descubrimientos astronómicos

En tierra inglesa el joven se dedicó a lo único que sabía: la música. Primero trabajó como copista de partituras, hasta que en 1767 se convirtió en organista de la Octagon Chapel, en Bath. Entre pausa y pausa con el teclado, Herschel inició un maratón intelectual que le convertiría en uno de los grandes científicos del siglo XVIII: se interesó por la acústica, que le sirvió de puerta a las matemáticas, que a su vez actuaron de trampolín para la óptica y de esta… De esta pasó a la astronomía.

Hacia 1773, con 35 años, el hannoveriano se asomó a las páginas de su primer libro sobre el estudio de los astros. Por esa misma época (1772) ocurría otro de los grandes hitos que marcarían su carrera científica: su hermana Caroline, mujer de gran inteligencia que compartía la pasión por las estrellas, se mudaba a vivir con él. Su ayuda resultaría decisiva para que Herschel pudiera realizar su labor investigadora.

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La obra más famosa de los Herschel fue el telescopio de cuarenta pies

Durante sus primeros años en Gran Bretaña, Herschel no solo se convirtió en un astrónomo consumado. Con las indicaciones de un óptico de Bath empezó a pulir espejos metálicos y a probar con aleaciones en una fundición que montó en el sótano de su propia casa. Entre sus paredes pasó horas y horas de trabajo hasta que —recuerda Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN)— logró dar forma a su primer telescopio: un reflector de tipo newtoniano con una longitud focal de casi 2 metros y 15,5 centímetros de diámetro.

Con los años —y la ayuda decisiva de Caroline— llegaría a convertirse en un hábil artesano. Su obra más famosa es el “telescopio de 40 pies”, un cíclope titánico para ver las estrellas dotado de un espejo de 1,22 m de diámetro.

Urano, el planeta descubierto por Herschel

Asomado a su telescopio, una noche de principios de marzo de 1781 Herschel reparó en algo que llamó su atención. El día 13 escribió en su cuaderno una nota en la que reseñaba haber observado “una curiosa estrella difusa […], visiblemente más grande que el resto”. El músico de Hannover no era el primero que la contemplaba. Otros muchos eruditos con una educación formal se habían fijado antes en aquella misma figura brillante, entre ellos John Flamsteed, primer astrónomo real de Gran Bretaña e impulsor del Observatorio de Greenwich. Su conclusión había sido siempre la misma: se trataba de una estrella.

Lo que había visto Herschel era un planeta, el primero que se descubría desde la Antigüedad, con permiso de Copérnico

Herschel se fijó sin embargo en que aquel supuesto astro sin pena ni gloria tenía forma de disco y se desplazaba, por lo que en un principio concluyó que debía tratarse de un cometa. Más tarde se comprobaría que el hallazgo tenía un calado mayor: lo que tenía ante él era un planeta. Un nuevo planeta. El primero que se descubría desde la Antigüedad, con permiso de las observaciones de Copérnico que hicieron comprender que también la tierra que pisaban los eruditos era un mundo más.

Fuente: NASA.

Cuando trascendió el calibre del hallazgo la fama del joven músico se disparó. Quizás con el recuerdo todavía reciente de sus años como “pluriempleado” —organista de día, astrónomo de noche— o del duro camino que había tenido que labrarse como emigrante tras desembarcar en Gran Bretaña, Herschel decidió aprovechar la oportunidad para garantizarse el futuro.

El astro que cabreó a los astrónomos

Su decisión fue la misma que habían tomado muchos otros científicos antes y que adoptarían otros tantos después de él, hasta hoy: dorar la píldora todo lo posible al poderoso de turno. Y quien mandaba en la Gran Bretaña de finales del siglo XVIII era el rey Jorge III. A pesar de que algunos astrónomos le sugirieron que llamase Herschel al nuevo planeta para inmortalizar así su apellido, el músico tenía otros planes en mente. Lo bautizó Georgium sidus (astro Jorge, en latín).

Tras el homenaje, el rey Jorge III le nombró astrónomo de la Corte

El monarca de la casa de Hannover quedó encantado. A finales de 1781 el antiguo organista de Bath se incorporó a la Royal Society, el rey lo nombró astrónomo de la Corte —lo que les valió una asignación a él y a su hermana Caroline— y pudo centrarse en lo que más le gustaba: perfeccionar sus telescopios y sondear con ellos los secretos del firmamento nocturno.

Royal Family

Herschel optó por hacer oídos sordos a las críticas de los astrónomos fuera de las fronteras de Reino Unido

La satisfacción de Jorge III al verse convertido en un astro titilante de la noche a la mañana fue inversamente proporcional al cabreo de los astrónomos de otros países —sobre todo alemanes y franceses— al enterarse de la elección de Herschel. El suizo Jean Bernoulli propuso rebautizar aquel lejano planeta como Hipercronius(“más allá de Saturno”). El alemán Johan Elert Bode era partidario de respetar la tradición mitológica que tan bien había funcionado hasta entonces y llamarlo Urano. Desde Francia, Joseph Lalande se mostraba más conciliador que sus colegas y abogaba por quedarse con el apellido del descubridor, con lo que el astro debería denominarse Herschel.

En Gran Bretaña… En Gran Bretaña Herschel optó por centrarse en sus lentes y hacer oídos sordos a aquel tira y afloja europeo. No tocó ni una letra del nombre que había escogido y para alegría del rey inglés su planeta siguió siendo Georgium Sidus.

Herschel no dio su brazo a torcer

Ocho años después, en 1789, el químico alemán Martin Klaproth quiso reavivar el debate y usó la deidad propuesta por Bode para designar el elemento que acababa de descubrir: el uranio. A pesar del enfado de franceses y germanos o del guiño lanzado por Klaproth, Herschel dio muestras de una cabezonería épica. Se murió en agosto de 1822 sin dar su brazo a torcer.

Gran Bretaña aceptó cambiar la denominación y empezar a usar el nombre de Urano

Pero la historia tenía otros planes para aquel lejano astro desenmascarado en 1781 y poco a poco triunfó la propuesta de Johan Bode. Si había que retirarle el cuerpo celeste a un rey, qué mejor excusa para hacerlo que otorgárselo a un titán. ¿Por qué Urano? Para seguir la tradición de deidades clásicas: Júpiter era el padre de Marte, Saturno era el padre de Júpiter y el gigantesco Urano era a su vez el progenitor de Saturno.

El curioso hallazgo de Urano hecho gracias a un avión con la "ventana" abierta

El descubrimiento de los anillos de Urano fue realizado con un avión con la "ventana" abierta en pleno vuelo, un hallazgo que cambió la astronomía.

ÁNGELA BERNARDO • 10 DE MARZO DE 2017

Gegorgium sidus se mantuvo como Gegorgium sidus aún durante varias décadas, hasta que a mediados del XIX —muerto Herschel y muerto el rey Jorge III— Gran Bretaña aceptó cambiar la denominación oficial del planeta y aceptó el término que en la práctica ya usaba la mayor parte de los astrónomos: Urano.

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El segundo error de Herschel

El segundo “traspiés” léxico lo tendría Herschel años después, cuando buscaba una palabra con la que referirse al astro identificado por Piazzi en 1801. El religioso italiano creía haber dado con el planeta que —según la Ley de Titus-Bode— debía ocupar el espacio entre Marte y Júpiter y lo bautizó Ceres. La característica más llamativa del supuesto planeta descubierto por Giuseppe Piazzi era su pequeño tamaño. Poco después se identificaron otros tres cuerpos con unas dimensiones más reducidas de lo habitual: Palas, Vesta y Juno, “cazados” por el astrónomo de Bremen Heinrich Olbers entre 1802 y 1807.

Cuando Herschel usó sus telescopios para contemplar Ceres concluyó que no podía ser un planeta

Cuando Herschel echó mano de sus potentes telescopios para contemplar Ceres percibió algunos detalles que le chirriaron. Su tamaño lo convertía en un auténtico enano celeste, más pequeño incluso que la Luna, y para colmo estaba rodeado de otros astros de una talla igual de sospechosa. El descubridor de Urano —el eterno Georgium sidus, para él— concluyó que aquello no podían ser planetas al uso y acuñó un nuevo término para referirse a ellos: asteroide, algo así como “de forma estelar”.

NASA (Wikimedia)

Cómo Herschel llegó a esa palabra es un capítulo no del todo claro. El historiador Clifford Cunningham sostiene —tras consultar la Biblioteca Beinecke, de la Universidad de Yale— que el padre del término fue en realidad el músico inglés Charles Burney, uno de los amigos a los que el astrónomo alemán habría pedido consejo mientras buscaba un vocablo con el que referirse a Ceres. De todas las sugerencias que recabó, asteroide sería la que más le convenció y la que propuso a los expertos.

El astrónomo propuso el término asteroide, pero tampoco obtuvo mucho éxito

Lo que sí parece más claro es que a principios del XIX el término asteroide no obtuvo mucho éxito. A los contemporáneos de Herschel les pareció ridículo y Ceres se mantuvo en el listado de planetas durante décadas, hasta que el desarrollo de la tecnología permitió identificar otros muchos cuerpos similares. Como recuerda Rafael Bachiller, a finales del siglo XIX se conocían ya más de 300 asteroides. Desde hace años Ceres ya no se considera ni un planeta ni un asteroide sino un “planeta enano”, categoría que comparte por ejemplo con Plutón.

No estuvo solo: los errores de Piazzi y Bode

Si Herschel quiso dorarle la píldora a Jorge III en 1781, al bautizar con su nombre el nuevo planeta, Piazzi no se quedó atrás. El italiano escogió la palabra Ceres en homenaje a la diosa protectora de Sicilia, pero la acompañó de la palabra Ferdinandea en un guiño al monarca Fernando IV de Nápoles. La suerte que correría ese “apellido” sería la misma que la de Georgium sidus: no aguantó el paso del tiempo.

Si Herschel quiso homenajear al rey Jorge III, su colega Piazzi no se quedó atrás a la hora de dorarle la píldora al poder

Herschel y Piazzi no fueron los únicos que hicieron lo que les dio la gana a la hora de escoger nombres. Si alguien se lleva la palma al bautizar a lo loco es el astrónomo germano Johann Elert Bode, el mismo que se enfurruñó cuando su compatriota elevó al monarca inglés a las alturas celestes. Los impresores de Uranographia, un atlas astronómico editado en 1801, debieron de quedarse pasmados al ver los nombres con los que Bode designaba algunos de las 17.240 astros y constelaciones que incluía. Officina Typographica, Apparatus Chemica o Globus Aerostaticus son solo algunas de las lindezas por las que se decantó.

Una gran carrera científica no garantiza que seas capaz de dar nombres sonoros a tus descubrimientos. Ni siquiera cuando de las paredes del observatorio desde el que contemplas las estrellas cuelga un título que te avala como músico y compositor.

El avión con la “ventana” abierta en pleno vuelo que cambió para siempre la astronomía

Ángela Bernardo - Mar 10, 2017 –

En el año 2017 se cumplió el cuadragésimo aniversario del hallazgo de los anillos de Urano.

El descubrimiento realizado con un telescopio montado sobre un avión a 12.500 metros de altura cambió lo que sabíamos sobre el sistema solar.

El 10 de marzo de 1977, un avión se disponía a partir del aeropuerto de Perth (Australia) hacia el sur del océano Pacífico. Sin embargo, no iba a ser un vuelo ordinario ni un viaje precisamente corto. El objetivo en realidad era transportar un telescopio hasta los 12.500 metros de altura, con el fin de situarse por encima del vapor de agua de la atmósfera terrestre y así poder observar por primera vez la ocultación de una estrella provocada por el planeta Urano. Solo había una oportunidad, e incluso en el mejor escenario, existía un 17% de probabilidades de que el observatorio se localizara justo al norte del borde norte de la ocultación, lo que impediría capturar el momento. Las circunstancias no eran desde luego favorables, lo que aumentaba el nerviosismo de James Elliot minutos antes del despegue.

Un avión modificado despegó de Australia hace cuarenta años para retratar la ocultación de una estrella provocada por el paso de Urano

A las 22:37 h de la noche, el avión enfiló la pista del aeropuerto de Perth. Cinco horas y media más tarde, los investigadores comenzaron a preparar el instrumento montado sobre la aeronave C-141 Starlifter. El objetivo no era otro que esquivar la capa de vapor de agua de la atmósfera terrestre, que absorbe la radiación infrarroja evitando que alcance la superficie terrestre. Cuando el avión estuviera situado a 12.500 metros de altura, una falsa ventana de la nave se abriría para inmortalizar a Urano cuando pasara entre la estrella SAO 158687 y la Tierra. La apertura era en realidad la cubierta del telescopio, que se retiraba para tomar la mayor cantidad posible de datos. Como el astro era una estrella un poco más rojiza que el Sol, los científicos esperaban poder obtener información acerca de la temperatura de la atmósfera superior del planeta, así como calcular el diámetro de Urano.

Un telescopio montado en un avión a 12.500 metros

La instalación desarrollada por la NASA recibió el nombre de Kuiper Airborne Observatory. Un día como hoy hace cuarenta años, el telescopio montado sobre un avión modificado no solo aprovechó las pocas probabilidades de éxito que tenía, sino que también realizó un hallazgo que cambió para siempre la astronomía. El libro Planetary Ring Systems cuenta la historia detrás de un vuelo que realizó el descubrimiento más importante desde que en 1930 se observara por primera vez Plutón. Los investigadores de hecho bromeaban con la posibilidad de detectar anillos en Urano, una opción remota teniendo en cuenta que el único planeta del sistema solar con estas estructuras era Saturno. Sin embargo, para su sorpresa, estaban muy equivocados.

Hasta 1977 se creía que Saturno era el único planeta con anillos del sistema solar

Dos meses después del despegue del telescopio a bordo del avión C-141, James Elliot, Edward Dunham y Douglas Mink publicaban un inusual y sorprendente hallazgo en la revista Nature. Según las evidencias obtenidas durante el vuelo por el Observatorio Aerotransportado Kuiper, al menos cinco anillos rodeaban a Urano. Sus resultados cambiaron todo lo que se sabía en astronomía desde 1610. Según pudieron comprobar, la estrella parecía parpadear brevemente varias veces, un comportamiento que solo podía ser explicado por la existencia de un sistema de anillos que estuviera bloqueando la luz procedente del astro. El equipo de investigadores estaba tan sorprendido que, como cuentan desde la NASA, se perdió al calcular el número de anillos de Urano al tratar de averiguar por qué la señal de la estrella desaparecía de forma intermitente.

Comparación de los tamaños que presentan la Tierra y Urano. Fuente: NASA (Wikimedia)

Los datos tomados por el telescopio fueron analizados por dos equipos diferentes de astrónomos. Los investigadores del Observatorio Kuiper determinaron la existencia de cinco anillos en Urano, a los que denominaron Alpha, Beta, Gamma, Delta y Epsilon en orden creciente de distancia del planeta. Por el contrario, los científicos de Perth identificaron seis parpadeos distintos de luz, lo que a su juicio suponía la existencia de un sistema de seis anillos, a los que bautizaron numéricamente. Pero ninguno de ellos tenía del todo la razón. Análisis posteriores y, especialmente, las imágenes tomadas por la misión Voyager-2 en 1986 permitieron identificar trece anillos que rodeaban a Urano. En 2005, el telescopio Hubble logró detectar dos anillos más, que se unían al listado completo de estructuras que se sitúan alrededor de este planeta. Los anillos de Urano observados hasta la fecha reciben el nombre de 1986U2R, 6, 5, 4, Alpha, Beta, Eta, Gamma, Delta, Lambda, Epsilon, Nu y Mu.

La NASA valora la posibilidad de enviar una sonda que explore este gigante gaseoso, que tarda 84 años en dar una vuelta completa al Sol

El descubrimiento del sistema de anillos del séptimo planeta del sistema solar no fue el único hallazgo realizado sobre este mundo por una mera cuestión de serendipia. El 13 de marzo de 1781, casi dos siglos antes, el astrónomo William Herschel había observado por casualidad Urano, un planeta que tarda la friolera de 84 años en completar una vuelta al Sol. Posteriormente se sabría que no solo Saturno y Urano tenían anillos, sino que estas estructuras también estaban presentes en Júpiter y Neptuno. Un día como hoy hace cuarenta años, un avión despegó de Australia con el fin de observar un planeta tan lejano como desconocido. El cuadragésimo aniversario del descubrimiento de los anillos de Urano, incluido entre los eventos destacados de la astronomía en 2017, se cumple cuando la NASA valora la posibilidad de enviar una sonda que explore este gigante gaseoso. Aún hoy su estructura sigue siendo un auténtico rompecabezas para los investigadores por las sustancias "prohibidas" por las leyes de la Química que se cuecen en su interior.

 
 
 

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